martes, 3 de febrero de 2009

La Puerta de Ptolomeo



¡Pobres magos! ¡Qué penita dan! Ya nadie los
respeta ni cree en ellos. Pero se lo tienen bien
merecido. Siempre tan creídos, siempre tan

arrogantes, siempre pidiendo más y más...
Mirad si no lo que han hecho conmigo: hace
doscientos años era un demonio
todopoderoso; pero desde que conocí a
Nathaniel todo me ha ido de mal en peor:
Primero me hizo robar el Amuleto de
Samarkanda, después me las vi con un temible
Golem y ahora me pide que descubra dónde
se esconde un mago de tres al cuarto... Por
Satanás, ¡qué bajo he caído! lo único que me
consuela es que me ha jurado que , después

de este trabajillo, me dejará descansar...

Lo que nadie sabe, ni siquiera Bartimeo, es que una

conspiración, la más grande jamás pensada, se está tramando
hace años y que el último acto está a punto de empezar...

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